jueves, 29 de enero de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Para responder a la anterior interrogante de forma rápida y directa, tengo que decir, enfáticamente, que: el aprendizaje no es algo tan trivial como para medirlo con unas simples preguntas. De hecho, ni siquiera en mis épocas de estudiante lo creía.
Recuerdo en alguna ocasión, en bachillerato, platicando varios estudiantes con uno de nuestros maestros, que alguien decía sorprendido, a propósito de las calificaciones de una compañera: “¡Es muy inteligente! Siempre saca diez, en todo.” A lo que el maestro agregó, sin explicarse y despidiéndose: “Quizás sólo tiene buena memoria o es muy hábil para responder exámenes.” En ese momento, me parece que ninguno de nosotros pensó más en el asunto y nadie veía la diferencia entre ser inteligente, tener buena memoria y ser hábiles con los exámenes escritos; todo eso nos sonaba igual. La cuestión era sacar diez ¿verdad?
Ahora que es necesario meditar más sobre la anterior cuestión, me doy cuenta que la respuesta no es tan simple. En el proceso de enseñanza-aprendizaje (quizás debería, de igual forma, revisar la validez de este término) se ven involucradas muchas más variables de las que podríamos identificar en primera instancia. No estamos hablando únicamente de contenidos, espacios, instalaciones, profesorado y alumnos; estamos hablando de todo un entorno, de historias, experiencias, emociones, intenciones, intereses, posibilidades…, es decir, Vidas. Así, con mayúscula y en el sentido más amplio de la palabra.
Como hemos visto, el docente no sólo se enfrenta a un grupo de estudiantes en cada sesión, sino al mundo que se encuentra con ellos. Y tarea fundamental de su trabajo es incidir sobre el mundo que su estudiante trae consigo, para que éste sea cada vez mejor.
Unas simples preguntas, sobre cualquier tema, están muy lejos de evidenciar el aprendizaje de un estudiante. Incidir en la vida de una persona, encaminarla, abrirle nuevos causes, mostrarle diversas opciones y realidades, requiere más que una hora de clase. De igual manera, saber si hemos logrado nuestro propósito; observarlo, verificarlo y medirlo requiere más que un cuestionario.
Si no somos mediadores en el proceso de aprendizaje, sí coadyuvamos para que, durante el proceso, nuestros estudiantes capturen la realidad, la transformen, la utilicen, la adapten y, al mismo tiempo, se reconformen como sujetos sociales durante la acción de aprender. ¡Vaya tarea! ¿No lo creen?
Gracias por su tiempo.

6 comentarios:

  1. He ahí el gran reto que se tiene en la actualidad, de ahí la importancia de que todos nos preparemos, nos unamos en un mismo sentir, (no soy pedagoga), ser mas humanos, como tu dices en el escrito diario trabajamos con vidas, con personas pensantes; pero que sucede cuando se tiene alumnos que con nervios pasan a exponer y el profesor en su papel de ser único le dice “todo lo que dice esta incorrecto”, “no le escucho nada”, ¡lo bloqueamos para toda su vida! donde quedan las competencias que debemos desarrollar en ese alumno; es nuestra realidad actual, el alumno esta rodeado de profesores insensibles, que creen que le hace un favor al alumno al enseñarlo. Sin embargo, tenemos en nuestras mano, este gran compromiso de romper con prácticas, formas de ser, pensar y sentir desde una racionalidad en la que se concibe que la función de la escuela es enseñar (acumular saber), para producir formas de vida que actúen, atiendan situaciones problemáticas de la vida.

    Como siempre, es un gusto saludarte.

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  2. Kenia:

    Gracias por tus comentarios. Me has hecho recordar a algunos de mis maestros que disfrutaban con resaltar nuestros defectos. Es bueno no olvidarlos, al menos ya sabemos como no queremos ser.
    Saludos.

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  3. Hola Rubén:
    Así es: no sólo hablamos de contenidos, se trata de algo más. Son vidas las que estamos afectando, para bien o para mal. De nosotros depende que sea para bien.
    Saludos

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  4. Hola Edgar.
    Coincido contigo al establecer que el aprendizaje no es algo tan trivial como para medirlo con unas simples preguntas, es un proceso más complejo donde se deben de involucrar las competencias. Felicidades por tu trabajo.

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  5. Hola Rubén:
    Coincido contigo en que un cuestionario no evalúa el conocimiento, al menos no en su totalidad, todo depende de como sea diseñado. Los estudiantes de ingeniería nos enfrentamos con exámenes en que la memoria no sirve para nada, se requiere concentración, tenacidad, creatividad entre otros factores. Creo que no se debe menospreciar con tanto grado la aplicación de exámenes sino que se debe trabajar en elaborar exámenes que reflejen las competencias que desarrollen los alumnos.
    Aunque definitivamente yo estoy a favor de una evaluación por desempeño donde los examenes no sean lo más importante en la evaluación pero seguirán siendo necesarios.
    Saludos.

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  6. ¡Que tal Rube!
    Hay un dicho que dice, con la vara que midas serás medido. Al parecer la mayoría de nosotros fuimos evaluado bajo el trivial cuestionario y más de uno de nosostros sentimos que fue injusto. Lo bueno es que hoy nos reformamos y buscamos una mayor integridad en la evaluación del aprendizaje, entonces debemos hacer a un lado ese proverbio popular y hacer una mejor evaluación...en cierto sentido más justo, ¿no crees?

    Saludos...

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